NOVEDADES

Queridos hermanos, hemos hecho algunos cambios en los archivos de música para descargar, a fin de mejorar la administración del blog. También hemos añadido nuevas canciones inéditas. Si algún link no funciona o no pueden bajar el material, por favor avísennos al mail: jlsarzur@yahoo.com.ar. Gracias. Que Dios los bendiga.

sábado, 22 de diciembre de 2007

LA NAVIDAD ES JESÚS

Reflexiones sobre navidad hay millones, especialmente en internet. Prefiero aportar algo de experiencia y buenos consejos para construir una auténtica cultura católica.
Desde hace muchos años con mi esposa tratamos de vivir una nochebuena 100% cristiana. La mayoría de las veces experimentamos una gran dispersión del acontecimiento central de esa noche que es la "ADORACIÓN DE JESÚS, EMANUEL, DIOS CON NOSOTROS, QUE SE HIZO HOMBRE PARA TRAERNOS LA SALVACIÓN". Casi siempre la atención se dirigía hacia una simple reunión familiar (que se puede hacer cualquier día del año y con cualquier pretexto), conversación de temas banales o que no vienen al caso, la cena, música no cristiana, el brindis, los fuegos artificiales, el papá noel que inventaron los comerciantes para vender más, un estado de ánimo deprimido por el recuerdo de los seres queridos que ya no están, inconversión y ateísmo de algunos familiares, tibieza de otros y muchas otras cosas más.
Este año nuestro programa será otro. Primero la Eucaristía, luego una cena sencilla y recibiremos la nochebuena orando. Haremos adoración y contemplación al niño Jesús en el pesebre (para eso lo inventó San Francisco, no para ser un adorno), cantaremos villancicos y canciones cristianas, tataremos de que nuestras conversaciones sean espirituales. Bueno, el Señor nos puede inspirar muchas cosas más en el momento, así que después de Navidad les cuento el resto.
Muchas familias católicas se ven limitadas espiritualmente al momento de celebrar la Navidad. Es simplemente porque no oran, porque no tienen vida de oración; y además no tienen la valentía de superar el falso respeto humano y decirle a sus familiares no conversos: "Nosotros celebramos la nochebuena así. Si quieren orar y adorar con nosotros están invitados, sino nos vemos en año nuevo."
La Navidad se ha paganizado, se ha vuelto materialista. Nos toca hacer un cambio radical, aunque algunos se molesten con nosotros. ¡AY DE NOSOTROS SI DIOS SE MOLESTARA POR LA FORMA EN QUE RECIBIMOS A SU HIJO...!
¡Animo! Inténtenlo, Dios bendice los intentos. Ah! Y por favor no le digan a sus hijos que el niñito Dios les trae regalos, pues ellos se dan cuenta de algo. Cuando ven que el vecinito o el amiguito tiene un regalo mejor o más caro que el suyo piensa que Jesús es injusto y genera muchas veces en forma inconsciente un resentimiento contra Dios. Nosotros ya le hemos enseñado a nuestra hija que Jesús nos trae la Salvación y el Amor de Dios Padre. Ese Amor nos llena de tal manera que nos sentimos gozosos y es por eso que nace de nuestro corazón hacernos regalos. Nosotros a ella y ella a nosotros (aunque sea un dibujito). Por supuesto que papá noel no pinta ni hasta los veinte. Bueno, para eso tenemos en dibujitos animados la historia de San Nicolás (Obispo de la Iglesia en tiempos de persecución). Qué diferencia, no? Ojalá después de ésta nochebuena recordemos la del año pasado y digamos: ¿Qué diferencia, no?
¡QUE TENGAN UNA NUEVA, SANTA, BENDITA Y FELIZ NAVIDAD!

NOCHEBUENA INOLVIDABLE

Para ponerle color y humor a ésta Navidad, aquí les va una anécdota de un amigo mío escrita en versos. Se llama: NOCHEBUENA INOLVIDABLE

Fue en misa de nochebuena
Ya estaba todo dispuesto
El cura pensó en un gesto
En un signo muy especial
Como parte del ceremonial
Para esa noche propuesto.

Dicho signo consistía
Estando todos reunidos
Con los fieles conmovidos
Manifestando su euforia
En elevar durante el Gloria
A un bebé recién nacido.

Frente al altar prepararon
Con mucha piedad y empeño
Un sitio para el pequeño
Una cunita de paja
Un corazón que agasaja
Y un lindo poncho salteño.

Hubo un joven matrimonio
Que aportó lo principal
Un niño que era casi igual
Al Jesús de la estampita
Todo una pinturita
Para cumplir el ritual.

Y por fin llegó el momento
De ejecutar lo planeado
Con el Gloria ya empezado
El sacerdote avanzó
Hasta el frente y luego elevó
Al niño recién bañado.

El bebé estaba desnudo
Era un día caluroso
Con un pueblo jubiloso
En festejo angelical
Pero un bebé sin pañal
Suele ser muy peligroso.

Sucedió lo que imaginan
Si imaginan lo peor
En el momento mejor
El pequeño fue de vientre
Manchando a quien se encuentre
En posición inferior.

Y el único que allí estaba
Era el clérigo en cuestión
Que recibió de sopetón
En el medio de su frente
Un semilíquido presente
Vale hacer la aclaración.

El cura movía la cabeza
Cual si estuviera negando
Tal vez estaba indicando
Terminar con la canción
Pensó el coro, o la emoción
Lo debe estar embargando.

Y aunque estaba colorado
Por el suceso acaecido
Siguió firme en su cometido
Mientras algunos pasmados
Y otros horrorizados
Miraban lo sucedido.

Otros fueron solidarios
Al verlo con esa traza
“esto a cualquiera le pasa”
dijeron como sentencia
pero es buena la advertencia
“no intenten esto en su casa”.

Fuen una linda Nochebuena
Salvo el suceso cruel
Si usted es cura novel
Y el infante no es confiable
¡use pañal descartable!
¡de esos que vienen con gel!

Autor: José Fajardo Paz

martes, 18 de diciembre de 2007

JERICÓ - Segunda parte (El grito de júbilo)

En la primera parte nos referimos al grito de aclamación como alabanza en forma pura. Este grito constituye la raíz de la oración de alabanza que hacemos en la actualidad. Haremos brevemente una explicación acerca de su desarrollo en el pueblo de Israel.

El Señor Yahveh formó a su pueblo con características especiales y lo dotó de cualidades en donde Él mismo imprimió su carácter e hizo de la acción divina y la humana una sola cosa a la vista de los otros pueblos. También lo educó en el arte del combate.

El ejército de Israel como los demás, gritaba fuertemente para darse valor al salir al combate. El Señor comenzó a manifestarse en ese grito revelándole a los israelitas pronunciar el Nombre de Yahveh. Así el poder de su nombre se unió a la voz de sus hijos y forjó una espada de doble filo. Ya no era el ejército una suma de muchos hombres armados sino una sola arma en manos de Yahveh.

Haciendo un paralelo podemos decir que Dios nos está educando para el combate. Cuando nos unimos en alabanza, es decir cuando somos un cuerpo, cuando hay comunión entre nosotros, constituimos un arma poderosa. (Esa es la primera condición)

También se le dio al ejército de Israel una motivación más importante que la del simple hecho de darse valor, la cual no estaba en ellos sino en la presencia de Dios manifestada a través del Arca de la Alianza. El Arca contenía, entre otras cosas, las tablas de la ley (o sea la Palabra escrita por Dios mismo) y un poco del maná que el Señor les había enviado en el desierto.

Ante la presencia del Arca el ejército aclamaba al gran Nombre de Yahveh. (1Sam.4,5)

La Eucaristía es la presencia real de Dios entre nosotros. ¿Nos mueve a la alabanza?

Pronto este ejercicio se extendió a todo el pueblo e inclusive se incorporó a su liturgia. Así llega a decir el salmista: “Dichoso el pueblo que conoce el grito de aclamación” (Sal.89,16)

El grito de aclamación era referido con el término hebreo “teruwa” que significa: “Hendir los tímpanos con un gran ruido”. Luego fue traducido a nuestro idioma como “alabanza”. De aquí que toda oración de alabanza comunitaria tiene esta característica.

Muchas victorias obtuvo el pueblo a través de este grito aún sin la necesidad de salir al combate. Muchos son también los frutos de la alabanza. Sanación (Is.57,18) Liberación (Num.10,9)

Cuando el pueblo llega hasta la ciudad de Jericó, el Señor le ordena que en el séptimo día prorrumpa en un gran grito, que ellos tenían muy bien aprendido y ejercitado a lo largo de toda la experiencia del desierto. Nuestros desiertos espirituales ¿son estériles o son tiempos de adiestramiento para el combate?

Hoy es posible realizar éste grito de aclamación en nuestras asambleas en la misma forma en que lo hacían los antiguos israelitas. El poder de Dios sigue actuando plenamente en la Eucaristía, la cual constituye nuestra principal motivación. Sólo falta nuestra voz y nuestra confianza en Aquel que nos garantiza una victoria anticipada.

Las instrucciones son las siguientes:

1) Elige un atributo del Señor (Roca fuerte, refugio, poderoso, etc.) o simplemente su Nombre (Yahveh o Jesucristo). En oración vamos a poner toda nuestra confianza en Él hasta que esto constituya el único apoyo y sostén de toda nuestra existencia.

2) Colocamos con nuestra imaginación aquello que para nosotros constituya un muro en nuestra vida (problema, pecado, enfermedad, etc.)

3) Vamos a respirar profundamente para que se sostenga el grito con aire suficiente.

4) A la señal del sacerdote o en su defecto la persona que está al frente de la asamblea, vamos a gritar con todas nuestras fuerzas esa Palabra de Dios que hemos interiorizado, alargando la última vocal. Por ejemplo: ¡Yahveeeeeeeeeeeeh! o ¡Jesucristo todopoderosooooooooooooo! Hasta que se nos acabe el aire. Podemos tomar nuevamente aire y seguir extendiendo esa vocal para que el grito tome cuerpo y se expanda en el tiempo.

Una vez realizada esta experiencia debemos incorporarla a nuestras asambleas como lo hizo el pueblo de Israel. Si nuestras oraciones comunitarias son guiadas por el impulso del Espíritu Santo, Él en cualquier momento puede suscitar un grito de aclamación.

Es entonces cuando comenzaremos a vivir el Poder de Dios y la espiritualidad de nuestra Iglesia será victoriosa y combativa. Es entonces cuando conquistaremos “la tierra prometida”.

lunes, 17 de diciembre de 2007

JERICÓ - Primera parte

Toma tu Biblia y busca en el libro de Josué (Antiguo Testamento) el capítulo 6. Encontraremos en él el relato de la toma de la ciudad de Jericó por parte del pueblo de Israel. Los primeros cinco versículos nos ofrecen un resumen de la esencia del relato.

Podemos enumerar cuatro elementos importantes:

1) El anuncio profético de Yahveh (“Mira, yo pongo en tus manos a Jericó y a su rey.”)

2) Las instrucciones, en las cuales destacaremos un elemento clave: El grito de aclamación o clamoreo.

3) La promesa (“… y el muro se vendrá abajo.”)

4) El movimiento final del pueblo (“…se lanzará al asalto…”)

Para entender lo que significa éste acontecimiento en la vida del pueblo de Israel debemos profundizarlos.

El momento histórico se ubica en la conquista de la Tierra prometida. Cruzado ya el Río Jordán se encuentran con la ciudad de Jericó y acampan cerca de allí en Guilgal.

Jericó estaba totalmente fortificada y amurallada, y parecía una fortaleza inconquistable. Aquel enemigo invencible resultaba un gran obstáculo para recibir la herencia de Yahveh, “la tierra que mana leche y miel”.

Haciendo un paralelo con nuestra vida, muchas veces nos encontramos con enemigos muy poderosos y nos sentimos totalmente abatidos por la desesperanza que causa un impacto como éste. Experimentamos el dolor de no alcanzar nuestra “tierra prometida” que es la felicidad de los hijos de Dios.

Comenzando con el primer elemento podemos explicar que al momento de la gran prueba Yahveh se manifiesta y habla a su pueblo; lo anima y lo guía.

Hermano, en la prueba no dudes, ya que el Señor te habla, te anima y guía tus pasos en todo tiempo porque eres su privilegiado heredero.

En el segundo elemento observamos lo que Yahveh le pide al pueblo que haga. Algo ridículo a los ojos de los demás pero para los hijos de Dios la antesala de una victoria segura. “La obediencia y la perseverancia en los mandatos del Señor.”

Si quieres vencer en la prueba, ama, aférrate y persevera en los mandamientos de Dios; sé obediente y paciente en sus dictados y te verás preparado para la batalla final.

Aquí encontramos el arma letal, la espada de doble filo que Yahveh da a su pueblo: “La alabanza”, en ése tiempo en su forma pura, o sea como grito de aclamación. (Éste grito merece un taller completo por lo que nos referiremos directamente como alabanza)

Ésta alabanza fue capaz de derribar aquellos colosales muros sin siquiera recurrir al más mínimo de los esfuerzos físicos.

El pueblo fue formado en la alabanza a lo largo de mucho tiempo. No era algo nuevo para ellos ya que el grito de aclamación era una práctica constante no tan sólo de los guerreros sino de todos.

El Señor te da la gracia de la alabanza, ejercítala a diario y ella será tu arma al enfrentarte con tus enemigos. Con ella derribarás toda muralla que se presente en tu vida.

La alabanza es victoriosa, liberadora y sanadora por dos razones fundamentales.

La primera: “El poder de Dios se manifiesta en ella y no la fuerza humana.”

La segunda: “Hay una promesa escrita que es Palabra de Dios, y su Palabra se cumple infaliblemente.”

Recibe ésta exhortación que tu Dios te hace y comienza a alabarlo en éste preciso instante. ¡¡Gloria a Dios!!

No conforme con esto Yahveh le pide algo más a su pueblo, y ése es el cuarto elemento. Una vez derribada la muralla tienen que tomar la ciudad por asalto, es decir sorpresivamente. Imagínate el caos que reinaría en aquel momento en los habitantes del lugar. Así es el caos que impera en el reino de las tinieblas cuando los hijos de Dios nos ponemos en alabanza.

No te quedes con la bendición recibida. ¡Avanza! ¡Toma posesión de lo que te pertenece por herencia divina! ¡Conquista la felicidad! ¡Proclama el Señorío de Jesucristo en tu vida para que nunca vuelvan a reedificarse los muros!

¡Proclama como propiedad del Señor aquello que antes era causa de infelicidad para ti!

Te invito a realizar la experiencia de un “Jericó de Alabanza”. ¿Cómo se hace?

Vamos por parte. En primer lugar tienes que formarte en la alabanza. Intégrate a un grupo de oración. La oración del grupo tiene que ser carismática, espontánea. Nada tienen que ver otros rezos que, aunque son totalmente válidos, no son precisamente alabanza espontánea. Tampoco hay alabanza espontánea donde sólo uno ora en voz alta y los demás callan o apenas emiten un murmullo. La alabanza es un grito de aclamación y la hace todo el pueblo.

Persevera éste tiempo en la alabanza, investiga en la Palabra de Dios especialmente en los Salmos y tendrás una fuente inagotable para realizar tu oración espontánea.

En el próximo taller explicaremos los distintos modos de realizar un Jericó y además seguiremos profundizando en su espiritualidad.

Que el Señor te bendiga y ¡Ánimo! ¡Dios está contigo!