NOVEDADES

Queridos hermanos, hemos hecho algunos cambios en los archivos de música para descargar, a fin de mejorar la administración del blog. También hemos añadido nuevas canciones inéditas. Si algún link no funciona o no pueden bajar el material, por favor avísennos al mail: jlsarzur@yahoo.com.ar. Gracias. Que Dios los bendiga.

sábado, 14 de junio de 2008

CANTAR LO QUE SE VIVE Y VIVIR LO QUE SE CANTA

La música ha estado en mí desde siempre. Heredé el don natural de mi abuelo. Él era inmigrante árabe, poeta, bohemio como él solo, tocaba el laúd y con él componía hermosas melodías. Desde niño manifesté una fuerte tendencia y esto marcó mucho mi personalidad. En el camino de la fe la música estuvo permanentemente ligada a mis experiencias con el Señor. Muchas de ellas luego se convirtieron en canciones que tenían una doble función: ponerle un sello a esa experiencia y testimoniarla, expresarla, compartirla.
Una de las maneras que el ser humano tiene para manifestar lo que siente y lo que piensa es la música. Esto ha sido así desde el principio. Resulta casi inevitable porque fluye como algo que es propio de la capacidad del alma.
Hay que considerar también que la música, que es portadora de un mensaje, propicia y produce cambios en las actitudes de las personas. Aún a veces logra impulsar acciones concretas en ellas. Mueve su interior. Esto, desde el punto de vista de la influencia que ejerce desde fuera.
Desde el interior, cuando hay una decisión o un querer, utilizamos la música para ayudarnos, motivarnos, acompañar algún proceso o experiencia que estemos viviendo, o simplemente expresar un sentimiento.
Incluso en el ámbito de la salud hay terapias musicales. En muchas áreas constituye un medio para un sin fin de utilidades, llamémosle comerciales, sociales, culturales, religiosas, etc.
Para muchos músicos es sólo el objeto de su propio placer, para otros es el útil que sirve a su realización personal o en el mejor de los casos es el medio para alcanzar un estado más elevado del espíritu.
Para mí, que soy músico cristiano, y a esto quería llegar, la música es "EL MODO EN QUE DIOS Y YO NOS MANIFESTAMOS EL AMOR".
La música es creación de Dios y tiene dos extremos: de un lado está Él y del otro yo. Ésta es la cualidad que Él le dio, ser como un puente y aún más que eso porque es algo vivo, que tiene movimiento. Va de lo infinito a lo finito, de lo finito a lo infinito. Ese es el camino que recorre permanentemente. Toda música se eleva hacia Él, sea cristiana o no, por eso es inmenso el dolor que le causa cuando la usan para cantarle al pecado e incluso al demonio.
"De lo que está lleno el corazón habla la boca" dice San Pablo. "El que a Dios canta, dos veces ora" decía San Ambrosio (no era San Agustín como algunos sostienen). Completando el sentido de éstas frases concluímos en lo siguiente: "HAY QUE CANTAR LO QUE SE VIVE Y VIVIR LO QUE SE CANTA".
Bueno, expliquemos un poquito para ayudar, porque llevarlo a la práctica es un desafío que se renueva y sorprende a diario.
Parafraseando a San Pablo podríamos decir que: de lo que está lleno el corazón "canta" la boca. Se nota cuando alguien canta sin oración nada más porque le gusta hacerlo; y se nota cuando el que canta ora, porque conoce a quien le canta y eso se percibe con el alma, llega al corazón.
Si cantamos por ejemplo "Jesús eres todo para mí" y no se lo digo a Él, o aunque sea expresándole el deseo de que llegue a ser así, no vivo lo que canto.
Cierta vez al terminar una jornada de evangelización en una parroquia nos unimos a la misa comunitaria en la cual acordamos con el párroco que íbamos a cantar. Sucedió que se olvidaron de avisarle al organista que normalmente lo hacía todas las semanas. Cuando llegó y nos vió instalados en el lugar del coro nos increpó diciendo que "qué hacíamos ahí". La respuesta fue obvia: "estamos por cantar". Entonces se enojó y comenzamos una discusión. Nuestros intentos por persuadirlo fueron inútiles y nos largó un ultimatum: "¡En ésta misa canto yo!¡Esta misa es mía!(Palabras textuales)". ¡Pobre Jesús, que en definitiva era el dueño de la misa! Bueno, al final nos sometimos a la decisión del párroco y él no tuvo la mejor idea que decir: "¡Canten juntos!". ¡Dios mío! El desenlace fue peor de lo que esperábamos. Todavía se respiraba discordia en el aire cuando nos dijo: "no sé si conocen las canciones que yo canto". Le respondimos: "conocemos todas las canciones, así que te seguiremos en lo que sea. Por cierto ¿qué vas a hacer para la entrada?". La elección del canto fue casi una genialidad del pobre organista: Vamos a cantar "Juntos como hermanos". ¡Juntos como hermanos!¡Qué hipócrita!, nos dijimos para adentro. Nos reímos para no llorar y tuvimos que cantar ¡Juntos como hermanos! El resto de la misa fue un verdadero parto.
Allí aprendimos de un solo golpe que no estabamos cantando lo que vivíamos. Quizás si hubiésemos tenido una actitud más humilde podríamos haber elegido un canto como "Señor, ¿quién puede entrar en tu Santuario para adorar?"
"CANTAR LO QUE SE VIVE Y VIVIR LO QUE SE CANTA". Es la regla de oro para todo músico que sirve al Señor. A lo largo de todas nuestras enseñanzas verás que ésta máxima está siempre presente.
Dice la Palabra de Dios en Oseas 11: "Cuando Israel era niño, yo le amé, y de Egipto llamé a mi hijo. Cuanto más los llamaba, más se alejaban de mí: a los Baales sacrificaban, y a los ídolos ofrecían incienso. Yo enseñé a Efraím a caminar, tomándole por los brazos, pero ellos no conocieron que yo cuidaba de ellos. Con cuerdas humanas los atraía, con lazos de amor, y era para ellos como los que alzan a un niño contra su mejilla, me inclinaba hacia él y le daba de comer".
Quizás llegaste o estás llegando a comprender que uno de los lazos de amor con que Él te atrajo es la música, y lo hizo para tenerte cerca, para alzarte junto a su mejilla. Te animo a dejarte amar por Él para que tu canto sea finalmente "el modo en que Él y tú se manifiesten el amor".
(Escrito por José Luis Sarzur)

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