NOVEDADES

Queridos hermanos, hemos hecho algunos cambios en los archivos de música para descargar, a fin de mejorar la administración del blog. También hemos añadido nuevas canciones inéditas. Si algún link no funciona o no pueden bajar el material, por favor avísennos al mail: jlsarzur@yahoo.com.ar. Gracias. Que Dios los bendiga.

sábado, 14 de junio de 2008

EUCARISTÍA ¿POR QUÉ NO RECIBO TODAS LAS GRACIAS Y BENDICIONES?

Hoy te invito a que juntos reflexionemos acerca de la acción de gracias, la alabanza por excelencia; que es la Misa, la Eucaristía. Debemos considerar que estamos en un año de gracia por todas las bendiciones que nos trae el Jubileo.
El Papa nos invita a aprovechar el regalo que Jesucristo ha dado a la Iglesia, el milagro más grande que ha perdurado y sigue perdurando: "Jesús Eucaristía". Ha querido quedarse en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. Nadie está abandonado gracias a este milagro.
Para entender éste misterio necesitamos ver con claridad la figura que antecede al Sacramento. Nosotros nos quedamos en el Sacramento y no aprovechamos todas las gracias porque no entendemos. No disfrutamos en plenitud del Sacramento.
Descubramos en el segundo libro de la Biblia: ÉXODO 16, lo que constituye ésta figura. Primero de aquello que es el pan y después el vino que constituyen el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Vamos a resaltar algunos matices para entender la figura de lo que es la Eucaristía.
Exodo 16, 2: "Toda la comunidad de los israelitas comenzó a murmurar". Desde el Antiguo Testamento ésta figura nos muestra algo muy importante: ¿Por qué mucha gente no recibe las gracias y las bendiciones cuando va a comulgar?... Porque le gusta murmurar. La figura nos hace ver claramente por qué yo no aprovecho todas las gracias y bendiciones.
Si llueve y abro un paraguas, no me mojo. Lo mismo sucede cuando el Señor como Agua Viva está derramando gracias y bendiciones en cada Eucaristía, "yo abro mi paraguas al murmurar y no las recibo". Nos ponemos en una actitud de murmuración, de todo nos preocupamos y comenzamos con el chisme y con el cuento; ponemos nuestra mirada en los otros y no en la disposición interior que necesitamos para recibir. "La Eucaristía obra conforme a la disposición interior y a la apertura de corazón".
Mire que interesante en Exodo 16,10 : "Aún estaba hablando Aarón a toda la comunidad de los israelitas, cuando ellos miraron hacia el desierto, y he aquí que la gloria de Yahveh se apareció en forma de nube". Cada vez que voy a la Eucaristía el momento en que se está pronunciando la Palabra de Dios ya está actuando la Gracia de Dios, por que su Palabra tiene poder, sólo al pronunciarla la persona puede ver la Gloria de Dios. Si una persona está enferma o necesita bendición y en ese mismo instante escucha la Palabra con un corazón abierto, recibe la Gracia.
Cuando el sacerdote impone sus manos y pronuncia las palabras consacratorias, ya está actuando la Gloria de Dios... Por eso inmediatamente el pueblo se pone de rodillas. Necesitamos "devolverle" el poder a Dios, no porque lo hayamos quitado sino porque nos hemos cerrado, "he velado la Gracia y el Poder de Dios".
Hermano, en un momento difícil use la Palabra de Dios con fuerza, autoridad y poder, y la Palabra de Dios actúa inmediatamente porque tiene poder.
Exodo 16, 19: "Que nadie guarde nada para el día siguiente. Pero no obedecieron...". Con facilidad acomodo las leyes de Dios y de la Iglesia a mi gusto. Por ejemplo, la ley de Dios dice: "No mentir". Sin embargo lo interpretamos a nuestra manera... "Es una mentirita piadosa". Nos gusta arreglar las cosas para no obedecer. Acomodamos las cosas a nuestra manera y por esa razón no recibimos las gracias. Somos desobedientes.
Mucha gente dice: "Señor, sana mi cuerpo, sana mi alma". ¿Por qué no se sana?
1° Porque murmura.
2° Porque es desobediente.
Algo más: Exodo 16, 31 "La casa de Israel lo llamó maná. Era como semilla de cilantro, blanco, y con sabor a torta de miel". Nos hace entender cómo la Eucaristía es el Pan bajado del cielo, Pan de los ángeles. Lo delicioso y rico que es al paladar cuando nosotros somos como María. ¿María andaba murmurando, María andaba en cuentos, chismes, críticas?... María guardaba las cosas en su corazón.
Consideramos otra figura: Exodo 12, 3 "... tomará cada uno para sí una res de ganado menor por familia, una res de ganado menor por casa". No recibimos todas las gracias porque no vamos a la Eucaristía en familia. El que no participa de la Eucaristía está robando la gracia a su familia. El Señor quiere bendecir a toda la familia. Si muchos andamos enfermos es porque los que no fueron a la Eucaristía nos robaron las gracias y las bendiciones.
Nos enfrentamos a realidades que si no luchamos "como hogar", "como familia", nos resultaría imposible superarlas.
¿Por qué no recibo bendiciones?
1° Porque murmuro.
2° Porque soy desobediente.
3° Porque no voy a la Eucaristía en familia.
Exodo 12, 5 "El animal será sin defecto...". Esto significa que aquello que yo estoy ofreciendo tiene que valer la pena, ser sin defecto.
Por ejemplo: Para la ofrenda en la colecta buscamos las monedas más pequeñas ¡y con un dolor! Esa ofrenda ¿es con defecto o sin defecto? Sin embargo para un partido de fútbol, un baile, el cigarrillo, la gaseosa, no dudamos en gastar, y en la Eucaristía regateamos. Es bien claro, "la ofrenda debe ser sin defecto"... Gastamos en otras cosas y nos parece mucho si tenemos que darle una ofrenda al Señor. Por esa razón no recibimos todas las gracias y bendiciones.
Dios nos va a pedir cuenta si hemos dado y a los que recibieron, si administraron o no administraron bien. A mí Dios me pide que haga una ofrenda sin defecto.
Job hacía ofrenda por los demás porque sabía que eso borra la multitud de pecados. Nosotros podemos hacer lo mismo, cuando hagas una ofrenda di al Señor: "Yo doy mi ofrenda con amor, ten misericordia de mis pecados, de los pecados de mi esposa, esposo, de los pecados de mis hijos".
Nuestra ofrenda puede tener un sentido material que es todo "lo material" que yo pueda ofrecer. Y un sentido espiritual que se refiere al tiempo, al cariño, al amor y atenciones que el otro merece y yo "debo ofrecer".
Una ofrenda sin defecto es cuando uno es capaz de ofrecer lo que realmente tiene para ofrecer (Marcos 12, 41-44). Una ofrenda sin defecto es darle a mi esposo - esposa, a mis hijos, a mis padres, el tiempo que se merecen. Ser amable y cariñoso con ellos. Tenemos que aprender a dar una ofrenda sin defecto.
¿Por qué yo no recibo todas las gracias y bendiciones?
1° Porque murmuro.
2° Porque no obedezco.
3° Porque no voy a la Eucaristía en familia.
4° Porque mi ofrenda es con defecto.
Para terminar te exhorto a que medites con palabras de San Agustín: "Cuando tú recibes el Cuerpo y la Sangre de Cristo, tus labios se enrojecen con la Sangre del Hijo de Dios, y por esa razón satanás tiembla al ver la Sangre de Jesucristo el Señor".

"SEÑOR, HOY QUIERO ALABARTE PORQUE ME DAS LUZ PARA VALORAR, APRECIAR TODO LO QUE ME DAS EN LA EUCARISTIA. QUE POR LA ACCION DEL ESPIRITU SANTO, MI CORAZON SE ABRA PARA RECIBIR TODAS TUS GRACIAS Y BENDICIONES. AMÉN".

¿POR QUÉ IR A MISA?

Alguien dijo:

"Tengo 30 años de ir a Misa desde que me casé y de los 3.000 sermones que he escuchado, más o menos, de ninguno me recuerdo. He perdido mi tiempo. No iré más".

Quizás en este momento te estés diciendo lo mismo.

Medita esta respuesta:

"Tienes 30 años que tu esposa te ha cocinado 32.000 comidas y seguro que no puedes recordar los menús para cada una de esas comidas. Pues no comas más".

Sin el alimento en tu mesa no tendrías fuerzas para vivir. De hecho, hoy estarías muerto.
De la misma manera, si no fueses a Misa, tampoco tendrías vida espiritual.

Claro que no es suficiente comer. Hay que digerir. Si no digieres estás enfermo. Hace falta ir al médico. Si no te nutres de la Eucaristía, si no te mueve el corazón escuchar la Palabra, es hora de ir al médico. Abre tu corazón a Jesús, examina con humildad tu conciencia. El te sanará.

¿Te nutres bien en la mesa de tu hogar? No la abandones. Mucho menos abandones la Misa, pues la primera alimentación te da vida por unos pocos años. La segunda, por la eternidad, empezando hoy.

¡VE A MISA! ¡JESÚS TE ESPERA!

¡JÓVENES!¡DESPIERTEN!¡NO SE DEJEN ENGAÑAR!

Jóvenes, tómense un momento y piensen, reflexionen, avívense. Miren la estrategia de Satanás, no caigan en su trampa.
Satanás convocó una Convención mundial de demonios. En su discurso de apertura, dijo: No podemos impedir que los cristianos vayan a sus templos.
No podemos impedirles que lean sus Biblias u otros libros que les ayuden a conocer la verdad. Ni tampoco podemos impedirles que formen una relación íntima con su Salvador.
Cuando consiguen esa conexión con Jesucristo, nuestro poder sobre ellos cesa.
Entonces vamos a dejarlos ir hacia sus templos, vamos a dejarlos con los festejos que en ellos organizan, PERO, vamos a robarles el TIEMPO que tienen, de manera que no les sobre tiempo alguno para desarrollar una relación con Jesucristo. Lo que quiero que hagan es lo siguiente, dijo el Diablo:
Distraerlos al punto de que no consigan aproximarse a su Salvador.
¿Cómo haremos esto? Gritaron sus demonios.
Les respondió: Manténganlos ocupados en las cosas menos esenciales de la vida, e inventen innumerables asuntos y situaciones que ocupen sus mentes. ¡¡Llévenlos a gastar, gastar y gastar, a pedir prestado, a pedir créditos y que vivan endeudados!!
Que la tecnología sea lo esencial en sus vidas. Que no puedan vivir sin su teléfono celular, sin su computadora de última generación, sin su coche, hay que entretenerlos... ¡¡para que no piensen en Dios!!
Persuadan a las esposas para que trabajen durante largas horas, y a los maridos para trabajar 6 a 7 días por semana, durante 10 a 12 horas o más por día, con el fin de que ellos tengan capacidad financiera para mantener sus estilos de vida fútiles y vacíos en los países adelantados, y para sobrevivir miserablemente en los demás países.
Generen situaciones que les impidan pasar tiempo con sus hijos.
A medida que sus familias se vayan fragmentando, enseguida sus hogares ya no ofrecerán más un lugar de paz para refugiarse de las presiones del trabajo. Estimulen sus mentes con tanta intensidad, que ya no puedan escuchar más aquella voz suave y tranquila del Creador que orienta sus espíritus. Llenen las mesas de todos los lugares con revistas y periódicos. Coloquen televisores en todas partes.
Bombardeen sus mentes con noticias, noticias, 24 horas al día. Invadan sus mentes en los momentos en los que están conduciendo, haciéndolos prestar atención a publicidades diversas y llamativas. Inunden sus buzones de correo con papeles totalmente inútiles, catálogos de ventas por correo, loterías, ofertas de productos gratuitos, servicios, y falsas esperanzas.
Mantengan lindas y delgadas modelos en las revistas y la TV, para que los hombres crean que la belleza externa es lo único importante, y queden cada vez más insatisfechos con sus propias esposas. Hagan que lo único que quieran las esposas sean las telenovelas, los perfumes y la cosmética. Que estén demasiado cansadas para amar a sus maridos por la noche. Si ellas no dan a sus maridos el amor que necesitan, ellos empezarán a buscarlo en otro lugar, y esto, sin duda, fragmentará sus familias rápidamente.
Dénles a Papá Noel, para que se olviden de la necesidad de enseñar a sus hijos el significado real de la Navidad. Que se venda el huevo de Pascua, y el conejo también, para que no hablen sobre la resurrección de Jesús, y su poder sobre el pecado y la muerte. Hasta incluso cuando se diviertan, distraídos, que sea todo hecho con excesos, con mucho ruido, para que sigan incomunicados y para que al regresar de allí a sus casas, estén exhaustos y no piensen.
Manténganlos de tal modo ocupados que ni se les ocurra pasear o estar en la naturaleza, para reflexionar en la creación de Dios. Al revés de eso, mándenlos hacia los centros comerciales, acontecimientos deportivos, after-office, obras de teatro vulgares, recitales y conciertos y al cine, cuanto más degradante, mejor.
¡Que estén siempre ocupados, ocupados! Y cuando se reúnan para un encuentro, o una reunión espiritual, envuélvanlos en críticas y conversaciones sin importancia, para que al salir lo hagan con la conciencia pesada y las mentes apagadas.
Llenen sus vidas con tantas causas nobles e importantes para defender que no tengan tiempo alguno para hacer un bien real fuera de la rebeldía. En poco tiempo estarán buscando en estas causas las soluciones para sus problemas personales.
Que vivan dominados por sus más bajos instintos. A quienes insinúen que todo es una vil manipulación, háganlos pasar por locos, por dementes, por insanos. Y, fundamentalmente háganles creer que todo es natural, que no surge de nosotros, porque... ¡El Diablo no existe! ¡Já, já, já, já, já, já!
¡Todo esto va a funcionar! ¡Va a funcionar! – gritó Satanás. Los demonios lanzaron alaridos escalofriantes de felicidad y partieron ansiosos para cumplir las determinaciones de su astuto jefe.
En pocos años, hicieron que los cristianos, y el resto de la humanidad, quedasen ocupados, atareados, agobiados, yendo apresurados de aquí para allí y viceversa, teniendo poco tiempo para contar a otros el poder de Dios y para reunirse con sus familias.
En tu vida ¿Tuvo éxito el Diablo en sus maquinaciones?

CANTAR LO QUE SE VIVE Y VIVIR LO QUE SE CANTA

La música ha estado en mí desde siempre. Heredé el don natural de mi abuelo. Él era inmigrante árabe, poeta, bohemio como él solo, tocaba el laúd y con él componía hermosas melodías. Desde niño manifesté una fuerte tendencia y esto marcó mucho mi personalidad. En el camino de la fe la música estuvo permanentemente ligada a mis experiencias con el Señor. Muchas de ellas luego se convirtieron en canciones que tenían una doble función: ponerle un sello a esa experiencia y testimoniarla, expresarla, compartirla.
Una de las maneras que el ser humano tiene para manifestar lo que siente y lo que piensa es la música. Esto ha sido así desde el principio. Resulta casi inevitable porque fluye como algo que es propio de la capacidad del alma.
Hay que considerar también que la música, que es portadora de un mensaje, propicia y produce cambios en las actitudes de las personas. Aún a veces logra impulsar acciones concretas en ellas. Mueve su interior. Esto, desde el punto de vista de la influencia que ejerce desde fuera.
Desde el interior, cuando hay una decisión o un querer, utilizamos la música para ayudarnos, motivarnos, acompañar algún proceso o experiencia que estemos viviendo, o simplemente expresar un sentimiento.
Incluso en el ámbito de la salud hay terapias musicales. En muchas áreas constituye un medio para un sin fin de utilidades, llamémosle comerciales, sociales, culturales, religiosas, etc.
Para muchos músicos es sólo el objeto de su propio placer, para otros es el útil que sirve a su realización personal o en el mejor de los casos es el medio para alcanzar un estado más elevado del espíritu.
Para mí, que soy músico cristiano, y a esto quería llegar, la música es "EL MODO EN QUE DIOS Y YO NOS MANIFESTAMOS EL AMOR".
La música es creación de Dios y tiene dos extremos: de un lado está Él y del otro yo. Ésta es la cualidad que Él le dio, ser como un puente y aún más que eso porque es algo vivo, que tiene movimiento. Va de lo infinito a lo finito, de lo finito a lo infinito. Ese es el camino que recorre permanentemente. Toda música se eleva hacia Él, sea cristiana o no, por eso es inmenso el dolor que le causa cuando la usan para cantarle al pecado e incluso al demonio.
"De lo que está lleno el corazón habla la boca" dice San Pablo. "El que a Dios canta, dos veces ora" decía San Ambrosio (no era San Agustín como algunos sostienen). Completando el sentido de éstas frases concluímos en lo siguiente: "HAY QUE CANTAR LO QUE SE VIVE Y VIVIR LO QUE SE CANTA".
Bueno, expliquemos un poquito para ayudar, porque llevarlo a la práctica es un desafío que se renueva y sorprende a diario.
Parafraseando a San Pablo podríamos decir que: de lo que está lleno el corazón "canta" la boca. Se nota cuando alguien canta sin oración nada más porque le gusta hacerlo; y se nota cuando el que canta ora, porque conoce a quien le canta y eso se percibe con el alma, llega al corazón.
Si cantamos por ejemplo "Jesús eres todo para mí" y no se lo digo a Él, o aunque sea expresándole el deseo de que llegue a ser así, no vivo lo que canto.
Cierta vez al terminar una jornada de evangelización en una parroquia nos unimos a la misa comunitaria en la cual acordamos con el párroco que íbamos a cantar. Sucedió que se olvidaron de avisarle al organista que normalmente lo hacía todas las semanas. Cuando llegó y nos vió instalados en el lugar del coro nos increpó diciendo que "qué hacíamos ahí". La respuesta fue obvia: "estamos por cantar". Entonces se enojó y comenzamos una discusión. Nuestros intentos por persuadirlo fueron inútiles y nos largó un ultimatum: "¡En ésta misa canto yo!¡Esta misa es mía!(Palabras textuales)". ¡Pobre Jesús, que en definitiva era el dueño de la misa! Bueno, al final nos sometimos a la decisión del párroco y él no tuvo la mejor idea que decir: "¡Canten juntos!". ¡Dios mío! El desenlace fue peor de lo que esperábamos. Todavía se respiraba discordia en el aire cuando nos dijo: "no sé si conocen las canciones que yo canto". Le respondimos: "conocemos todas las canciones, así que te seguiremos en lo que sea. Por cierto ¿qué vas a hacer para la entrada?". La elección del canto fue casi una genialidad del pobre organista: Vamos a cantar "Juntos como hermanos". ¡Juntos como hermanos!¡Qué hipócrita!, nos dijimos para adentro. Nos reímos para no llorar y tuvimos que cantar ¡Juntos como hermanos! El resto de la misa fue un verdadero parto.
Allí aprendimos de un solo golpe que no estabamos cantando lo que vivíamos. Quizás si hubiésemos tenido una actitud más humilde podríamos haber elegido un canto como "Señor, ¿quién puede entrar en tu Santuario para adorar?"
"CANTAR LO QUE SE VIVE Y VIVIR LO QUE SE CANTA". Es la regla de oro para todo músico que sirve al Señor. A lo largo de todas nuestras enseñanzas verás que ésta máxima está siempre presente.
Dice la Palabra de Dios en Oseas 11: "Cuando Israel era niño, yo le amé, y de Egipto llamé a mi hijo. Cuanto más los llamaba, más se alejaban de mí: a los Baales sacrificaban, y a los ídolos ofrecían incienso. Yo enseñé a Efraím a caminar, tomándole por los brazos, pero ellos no conocieron que yo cuidaba de ellos. Con cuerdas humanas los atraía, con lazos de amor, y era para ellos como los que alzan a un niño contra su mejilla, me inclinaba hacia él y le daba de comer".
Quizás llegaste o estás llegando a comprender que uno de los lazos de amor con que Él te atrajo es la música, y lo hizo para tenerte cerca, para alzarte junto a su mejilla. Te animo a dejarte amar por Él para que tu canto sea finalmente "el modo en que Él y tú se manifiesten el amor".
(Escrito por José Luis Sarzur)

LA MÚSICA SAGRADA (Reflexión acerca del Quirógrafo de Juan Pablo II sobre la música sacra. En el centenario del Motu Proprio «Tra le sollecitudini»)

El Motu Proprio "Tra le sollecitudini", publicado por San Pío X, tenía como objetivo renovar la música sagrada en la liturgia. Y vaya si lo logró, ya que hoy podemos ver abundantes frutos de semejante renovación. No obstante, tenemos el deber de observar y corregir permanentemente, todo aquello que vaya en detrimento de la expresión musical en la celebración litúrgica.
El Señor ha regalado la Gracia de que ambas (liturgia y música) compartan el mismo fin: "Dar gloria a Dios y santificación y edificación a los fieles". La música, al interpretar y expresar el sentido más profundo del texto sagrado, al que está íntimamente unida, es capaz de añadirle mayor eficacia, no porque la Palabra de Dios no sea eficaz, sino por su acción en aquel que es receptor de la misma. Ella abre caminos para introducir el mensaje en niveles más profundos del ser.
Tiene la capacidad de "expandir" y "extender" en el tiempo, en la profundidad, en la vivencia, en la vibración o resonancia interior, aquello para lo cual ha sido dispuesta como medio.
El canto gregoriano, reconocido por el Concilio Vaticano II como canto propio de la liturgia romana, es considerado en la Iglesia como modelo acabado de música sagrada. Decía San Pío X: "Una composición religiosa será tanto más sagrada y litúrgica cuanto más se acerque en aire, inspiración y sabor a la melodía gregoriana, y será tanto menos digna del templo cuanto más diste de este modelo supremo".
Veamos qué significa esto:
Aire: El canto gregoriano es simple, sencillo, humilde. No se impone como protagonista al cantarlo, sino que sostiene y realza la belleza y el sentimiento del misterio que se está expresando.
Inspiración: El canto gregoriano, al ser de origen monástico, está inspirado netamente en la Palabra de Dios y en la lectura orante de ésta misma (Lectio Divina). Surge de una profunda experiencia contemplativa, en la que el canto inevitablemente fluye para dar una elevada expresión de la respuesta del alma al momento de ser invadida por la Presencia de Dios.
Sabor: La bondad de sus formas musicales lo hace sabroso al cantar. Da armonía a la voz y unidad a la asamblea. Tiene la capacidad de vibrar con el alma en la misma sintonía del sentimiento que ha inspirado cada composición. Tiene dulzura y paz. La memoria del alma es capaz de ligarlo perpetuamente a la experiencia espiritual que está viviendo. Debido a ese sabor, al cantarlo, actualiza e impulsa la obra de Dios, proporcionando un mayor grado de intensidad a la experiencia de acción salvífica y redentora del paso divino.
En consecuencia, podemos decir que poseemos un perfecto parámetro para medir y adecuar los cantos que componemos y cantamos dentro de nuestra Iglesia.
No es necesario entonces copiar el canto gregoriano (decía Juan Pablo II) sino dejarse impregnar por el espíritu que suscitó y modeló ese canto.
Por el contrario, es triste ver cómo en nuestras celebraciones se ejecutan canciones de pobrísimo contenido espiritual, teológico o doctrinal y de bajísima calidad musical. Resultan de poco provecho para la oración y hacen dificultosa la participación de todo el pueblo.
Dice la Palabra de Dios: "...cantadle un cantar nuevo, tocad la mejor música en la aclamación!" (Salmo 33,3).
Si el salmo nos dice "cantadle un cantar nuevo" es porque el Espíritu de Dios nos da la gracia de hacerlo. Él es la fuente de toda inspiración divina y al mismo tiempo la fuerza creadora por excelencia.
Entonces ¿Por qué muchas veces se canta en la liturgia textos cristianos con melodías de canciones profanas?
Simple. Porque el ministro de música no conoce a Dios, no tiene la experiencia de un Dios vivo, auténtico y resucitado. No ora. Canta por cantar, nada más porque le gusta hacerlo. No discierne a quién va dirigido lo que está cantando. Es doloroso pero real.
Surge imperiosamente en nuestro tiempo la necesidad de que los ministros de música evalúen los repertorios de las comunidades y sin falsos respetos humanos los depuren, aplicando como parámetro esta "ley general" de San Pío X.
Decía Juan Pablo II: "Es, pues, necesaria una renovada y profunda consideración de los principios en que deben basarse la formación y la difusión de un repertorio de calidad. Sólo así se podrá permitir a la expresión musical servir de manera apropiada a su fin último, que «es la gloria de Dios y la santificación de los fieles".

PARA EL MINISTRO

Ahora bajemos a la práctica ésta reflexión.
La música sagrada es un poderoso canal de comunicación que puede unir dos corazones: "El de Dios y el del hombre". También resulta un eficaz puente entre dos vocalidades: "Divina y humana". El canto sagrado puede ser un medio de santificación para tí porque tú eres parte del pueblo. Aunque estés ejerciendo un ministerio, no significa que eres algo diferente. En la asamblea hay un pueblo y un presidente que es el sacerdote. En todo caso él es diferente por su orden sagrado. Tú tienes que hacerte uno con el pueblo. No tienes un llamado distinto al de los demás. De modo que la 1ª lección es:

"ERES HIJO DE DIOS LLAMADO A SANTIFICARTE Y A DARLE GLORIA".

Tomando la norma que aprendimos: "Cantar lo que vivimos y vivir lo que cantamos", ten en cuenta que, cada vez que cantas tiene que haber un doble efecto (si lo haces orando) en el corazón de la gente y en el tuyo, independientemente de si estás en tiempo de desolación o de consolación. Jesús está vivo y obra... si lo dejas. Es una perfecta oportunidad para experimentar Su Presencia y dejar que su Palabra haga eco en tu corazón. Recuerda la eficacia del canto sagrado. Deja que el Espíritu Santo te santifique y para eso tienes que aplicar la 2ª lección que es:

"CANTA ORANDO Y ORA CANTANDO".

Emplear el canto adecuado, bien discernido, le permite a Dios obtener exitosos resultados en su obra. No significa que dependa totalmente de ésto, porque Él puede "saltarte" y llegar directamente a su pueblo. Lo que pasará es que más entorpecerás su acción cuanto menos comunión tengas con Él.
Hablar de discernimiento de cantos es hablar de discernir la acción de Dios en la asamblea y eso requiere, además de un capítulo aparte, un camino de oración personal y comunitaria en donde ejercitarlo. Por ahora te sugiero, por lo menos, escoger los cantos de acuerdo al tiempo litúrgico y a las lecturas de la celebración especialmente el Evangelio. Debes descartar los que no son litúrgicos y elegir aquellos que resulten accesibles a la participación de todo el pueblo. El canto que no es litúrgico es el que no respeta la forma en que está escrito en el ordinario de la misa, por ej. el Santo. La palabra Santo se tiene que repetir tres veces. He oído algunos, aunque muy lindos, pero no lo dicen, entonces lamentablemente no se los puede cantar.
En definitiva, para elegir un canto, no partas de tí mismo, piensa en el pueblo, lo que Dios quiere para él. No es el canto que me parezca más bonito o que a la gente le gustará. Por esto la 3ª lección es:

"NO ES EL CANTO QUE A MI ME GUSTA SINO EL QUE DIOS QUIERE".

Por último, volviendo al Salmo 33,3 que dice "...cantadle un cantar nuevo, tocad la mejor música en la aclamación!", es mi deber exhortarte a que no te quedes en lo básico, no te transformes en mediocre. Hay que reconocer que estamos en un nivel y que a partir de allí empezamos a brindar nuestro servicio, pero no nos podemos quedar allí. Busca crecer primeramente en lo espiritual para que el tetimonio de tu conversión y docilidad al Señor se transparente cuando cantes. Asimismo busca crecer técnicamente, en la voz, en los instrumentos y en el uso de equipo adecuado para que puedas aportar tu granito de arena a la gran ofrenda de alabanza que es la liturgia, embelleciéndola en todo sentido.
A esto podemos acotar que el ensayo es fundamental, no tanto por la perfección al cantar sino por la "seguridad" que debes tener pues tú eres simplemente el guía para que el pueblo pueda participar. La 4ª lección es entonces:

"¡LO MEJOR PARA EL SEÑOR!".

Desde mi propia experiencia y para que todo esto no te abrume ni te desanime, sino al contrario, te digo que es una tarea que comienza ahora y no termina; es de todos los días, de cada servicio. Porque está íntimamente unido al camino de conversión y santificación. Porque siempre se puede mejorar. Desde niño me llegó mucho una máxima que es de Albert Schweitzer (Premio Nobel de la Paz) y para finalizar quiero compartirla contigo: "¡ARRIBA, SIEMPRE MAS ARRIBA! HAZ QUE TUS SUEÑOS Y ANHELOS APUNTEN SIEMPRE AL IDEAL QUE AMBICIONAS. ¡ARRIBA, SIEMPRE MAS ARRIBA!¡ARRIBA, SIEMPRE MAS ARRIBA! Y SI TU CIELO SE ENCAPOTA, HAZ QUE ARDA CON MAS FULGOR AUN LA ESTRELLA DE TU FE. ¡ARRIBA, SIEMPRE MAS ARRIBA!". Y que todo sea para Gloria de Jesús, nuestro ideal, principio y fin, que Vive y Reina con el Padre en la unidad del Espìritu Santo, por los siglos de los siglos. ¡Amén!
(Escrito por José Luis Sarzur)